MICROCUENTOS
Mal sueño
Una pesadilla lo hizo temblar de miedo. Se despertó angustiado, pero frente al él se hallaba la madre quien lo cobijó en sus brazos.
¿Sola o acompañada?
Repentinamente comenzó a llover, ella se encontraba frente al mar y lo observaba con una mirada temerosa, no sé si esperaba a alguien o quería estar sola. Se cubría con un abrigo azul la cabeza, no se marchaba… parece que anhelaba encontrarse con él. Ya empapada bajo la lluvia, las horas pasaron y emprendió el rumbo ya decidido por lo que aconteció.
Vacaciones
Tuvieron un encuentro inesperado, la pasaron bien, hablaron sobre el amor y la vida, rieron, se abrazaron, pero algo no concordaba. Él se fue sin que ella supiera por qué, sin embargo esperó. En un día que el calor se hacia sofocante, ella miró hacia el balcón y allí él se encontraba con esos ojos que reflejaban algo confuso. Tomó su guitarra y comenzaron a cantar, en la noche estrellada caminaron frente a una playa, se miraron y aun así nada era igual… Costó para que todo fuera de la misma manera que antes, ella se arriesgó a preguntar, conversaron y sintieron que era poco el tiempo para estar juntos. Compartieron al máximo cada instante, ella dijo adiós, no fue una excelente despedida, pues quedó la esperanza de volverse a encontrar.
Una pesadilla lo hizo temblar de miedo. Se despertó angustiado, pero frente al él se hallaba la madre quien lo cobijó en sus brazos.
¿Sola o acompañada?
Repentinamente comenzó a llover, ella se encontraba frente al mar y lo observaba con una mirada temerosa, no sé si esperaba a alguien o quería estar sola. Se cubría con un abrigo azul la cabeza, no se marchaba… parece que anhelaba encontrarse con él. Ya empapada bajo la lluvia, las horas pasaron y emprendió el rumbo ya decidido por lo que aconteció.
Vacaciones
Tuvieron un encuentro inesperado, la pasaron bien, hablaron sobre el amor y la vida, rieron, se abrazaron, pero algo no concordaba. Él se fue sin que ella supiera por qué, sin embargo esperó. En un día que el calor se hacia sofocante, ella miró hacia el balcón y allí él se encontraba con esos ojos que reflejaban algo confuso. Tomó su guitarra y comenzaron a cantar, en la noche estrellada caminaron frente a una playa, se miraron y aun así nada era igual… Costó para que todo fuera de la misma manera que antes, ella se arriesgó a preguntar, conversaron y sintieron que era poco el tiempo para estar juntos. Compartieron al máximo cada instante, ella dijo adiós, no fue una excelente despedida, pues quedó la esperanza de volverse a encontrar.
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