¿Qué pasa cuando al fin uno de tus sueños se hace realidad y te das cuenta que después de tanto esfuerzo y sacrificio tienen su recompensa? ¿Existirá algo más gratificante que comprender que no estás sola en este mundo y que el sol vuelve a salir nuevamente?
Aquí estoy en este diario vivir, buscando salidas en donde no las hay, construyendo toneladas de preguntas e incorporándolas a mi inevitable subconsciente. Pero al final lo trascendental es que aquí está…lo puedo palpar, se desvanece a través de mis dedos y nada ni nadie puede arrebatarme este exquisito momento. ¿Sientes el sabor de su esencia y el peso en el aire que disminuye la frecuencia de tu respiración?
Hago lo que tanto anhelé hacer, me gozo en aquel esperado instante sin pensar en cuanto tardó en llegar, pues lo importante es que estoy frente a frente al recuerdo de un pasado y al presente de un a veces ansiado futuro. ¿Vas construyendo versos o te dejas llevar por los latidos de tu corazón? ¿Vas trazando realidades o enredando tus sentimientos?
Hoy, me di cuenta que he vuelto a cometer el mismo error de siempre, y al igual que en ese instante, he tratado de ser fuerte, me he hecho dura en mis razonamientos y aunque aquella vez cambie la gloria de Dios por mis sentimientos, el hecho de haber caído creyendo que podía pelear con mis propias fuerzas, me hicieron levantarme con aún más valor aprendiendo cual es la mejor manera de utilizar las armas que un Dios misericordioso me entregó para que esta vez pueda salir victoriosa frente a cualquier gigante que quiera levantarse contra mí.
Al fin el día llegó, no se vistió de colores, ni la tierra me obsequió sonrisas... hoy puedo decir desde esta ventana te dejo ir...... ¿Qué es lo que dejo ir? ¿Vicios, dolores, desencuentros, sueños, continuas equivocaciones?
... Tengo mucho que contar, ir disfrazando realidades con la magia de aquellos encuentros me han de impulsar a contarte una historia... mi historia:
Antes era un lápiz y un papel mi mejor compañía, iba trazando verdades, las cuales intentaba confundirlas con ilusiones de pequeña, vivencias inocentes, exquisitos abrazos y besos. Hoy las teclas se confunden con mis dedos y ya no son los besos sino que los labios, y ya no son los abrazos sino que dos cuerpos.
Muchas veces grité: ¡ven a salvarme de esta droga dura que es esta soledad!, y existieron veces en que parecia que el mundo se posaba sobre mis hombros, ¿Cómo hacer para gustarle a todas las personas y así éstas no sientan envidia de ti o simplemente no te hagan daño? ¿Uno se puede convertir en el mejor de los metales pesados para que así nadie te rompa el corazón?
Lo importante es amar, ¿verdad?, olvidar la esencia absurda de mis deseos y tratar de ser feliz. Lo trascendental no es el llegar sino que el camino por recorrer… me siento sola, pero a nadie se lo digo, porque hay quienes que creen que exagero, pero la inevitable realidad es que lo estoy. Por supuesto he crecido y madurado, pero como sé que haces todo el intento de entenderme, te confieso que las cosas han recuperado su encanto, aunque no puedo negarlo, hay veces en que el recuerdo de aquellos días continúan reapareciendo, no obstante ya no es el estruendo intenso de mi piel quien grita esta vez... o al menos eso creo pensar. Me atrevería a decirte que ya no duele tanto, pero aunque creí que hoy era el día, hoy es cuando le dejaba partir, parece… que no es hoy y tal vez tampoco… será mañana.
Aquí estoy en este diario vivir, buscando salidas en donde no las hay, construyendo toneladas de preguntas e incorporándolas a mi inevitable subconsciente. Pero al final lo trascendental es que aquí está…lo puedo palpar, se desvanece a través de mis dedos y nada ni nadie puede arrebatarme este exquisito momento. ¿Sientes el sabor de su esencia y el peso en el aire que disminuye la frecuencia de tu respiración?
Hago lo que tanto anhelé hacer, me gozo en aquel esperado instante sin pensar en cuanto tardó en llegar, pues lo importante es que estoy frente a frente al recuerdo de un pasado y al presente de un a veces ansiado futuro. ¿Vas construyendo versos o te dejas llevar por los latidos de tu corazón? ¿Vas trazando realidades o enredando tus sentimientos?
Hoy, me di cuenta que he vuelto a cometer el mismo error de siempre, y al igual que en ese instante, he tratado de ser fuerte, me he hecho dura en mis razonamientos y aunque aquella vez cambie la gloria de Dios por mis sentimientos, el hecho de haber caído creyendo que podía pelear con mis propias fuerzas, me hicieron levantarme con aún más valor aprendiendo cual es la mejor manera de utilizar las armas que un Dios misericordioso me entregó para que esta vez pueda salir victoriosa frente a cualquier gigante que quiera levantarse contra mí.
Al fin el día llegó, no se vistió de colores, ni la tierra me obsequió sonrisas... hoy puedo decir desde esta ventana te dejo ir...... ¿Qué es lo que dejo ir? ¿Vicios, dolores, desencuentros, sueños, continuas equivocaciones?
... Tengo mucho que contar, ir disfrazando realidades con la magia de aquellos encuentros me han de impulsar a contarte una historia... mi historia:
Antes era un lápiz y un papel mi mejor compañía, iba trazando verdades, las cuales intentaba confundirlas con ilusiones de pequeña, vivencias inocentes, exquisitos abrazos y besos. Hoy las teclas se confunden con mis dedos y ya no son los besos sino que los labios, y ya no son los abrazos sino que dos cuerpos.
Muchas veces grité: ¡ven a salvarme de esta droga dura que es esta soledad!, y existieron veces en que parecia que el mundo se posaba sobre mis hombros, ¿Cómo hacer para gustarle a todas las personas y así éstas no sientan envidia de ti o simplemente no te hagan daño? ¿Uno se puede convertir en el mejor de los metales pesados para que así nadie te rompa el corazón?
Lo importante es amar, ¿verdad?, olvidar la esencia absurda de mis deseos y tratar de ser feliz. Lo trascendental no es el llegar sino que el camino por recorrer… me siento sola, pero a nadie se lo digo, porque hay quienes que creen que exagero, pero la inevitable realidad es que lo estoy. Por supuesto he crecido y madurado, pero como sé que haces todo el intento de entenderme, te confieso que las cosas han recuperado su encanto, aunque no puedo negarlo, hay veces en que el recuerdo de aquellos días continúan reapareciendo, no obstante ya no es el estruendo intenso de mi piel quien grita esta vez... o al menos eso creo pensar. Me atrevería a decirte que ya no duele tanto, pero aunque creí que hoy era el día, hoy es cuando le dejaba partir, parece… que no es hoy y tal vez tampoco… será mañana.
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